in

Cómo Aceptar Tus Defectos Físicos

Supera los traumas sobre tus defectos físicos.

Cómo superar la crisis de los defectos físicos

La naturaleza de nuestro cuerpo nos da características que ayudan a identificarnos como individuos y nos permite siempre reconocernos a nosotros mismos, sin embargo, algunas veces nos sentimos inconformes o incómodos con nuestra anatomía, dando mucha importancia a las diferencias que tenemos a otros. Sí lo sé, es difícil aceptar tus defectos físicos, pero no es imposible.

4 mágicas preguntas que me he hecho sobre mis propios defectos físicos:

  1. ¿Se ve realmente feo este defecto físico que tengo?
  2. ¿Por qué me siento tan mal con esta imperfección?
  3. ¿El defecto tiene solución?
  4. ¿Mis virtudes se opacan por la existencia de ese defecto?

A medida que respondía a estas preguntas me convencía de que ser hermosa significaba ser yo misma y confiar en mí.

A veces sin darnos cuenta nos fijamos siempre en lo exterior pero nunca en nuestra fuerza interna.

Cambia tu forma de ver las cosas y las cosas cambiarán de forma.

Wayne Dyer.

No importa el tamaño de la imperfección física que se tenga, el efecto autocrítico es realmente lo destructivo.

Entonces para ayudarte a aceptar tus defectos físicos te comparto dos experiencias y te describo el cómo aprendí a superar y aceptar mis propias imperfecciones físicas.

El primer defecto físico al que hago referencia, se trata de un dedo más pequeño en mi pie derecho, comencé a notar esa diferencia en mi adolescencia, típica etapa en la que deseas ser más linda y más coqueta, recuerdo que el simple hecho de salir a comprar sandalias era todo un reto para mí, porque no me gustaba mostrar el pie pero debía hacerlo para escoger las sandalias que disimularan o escondieran esa “imperfección.

Siempre que me veía ese dedo, no pasaba una sola vez en el que no me criticara ese defecto y me repetía constantemente que mis dedos eran feos…

En casa andaba en pantuflas todo el tiempo, con la intención de nunca mostrar mis pies.

Arreglarme los pies era una tragedia por la vergüenza que sentía al mostrar el dedito. Recuerdo ir siempre a un salón de quiropedia por la privacidad del servicio, y porque trabajan los pies sin hacer la pedicura.

Un día comprendí que la cirugía no sería la solución para mí y decidí asistir a un salón de belleza para realizarme algo lindo y muy básico, pedí hacerme un diseño de “Francesa” y dibujarle al dedo gordo de cada pie, pequeñas flores de color blanco.

De allí en adelante comencé a ver mis pies lindos y ese defecto físico ya no era tan incómodo, entonces, fue cuando aprendí a aceptarme y a no criticarme tanto.

Me animé a utilizar sandalias que disimularan lo que estéticamente no se veía bonito (desde mi punto de vista) y poco a poco comencé a sentirme más cómoda y más segura de mi misma.


Comprendí que ocultar mi defecto y llevarlo en secreto era sinónimo de vergüenza.

Y el sentimiento de vergüenza no le hace bien a nadie.

En cambio, poder exhibir mis pies era demostrarles a las personas que no me importaba lo que pensaban de mis pies y que me sentía linda y plena, y aún más importante, me pude demostrar a mi misma lo grande que era por haber luchado contra mis propios monstruos y sentir que ganaba la batalla.

Peces en el mar junto a pies en el agua. Aceptar nuestros defectos físicos.
Todo sobre ti, debe empezar en ti. Amate, acéptate, respétate.

La segunda experiencia fue luego de quedar embarazada. Me comenzaron a salir venitas rojas en las piernas, y estuve aproximadamente más de un año con esa peculiaridad, según la indicación médica no era prudente iniciar un tratamiento para su eliminación porque estaba en período de lactancia, mi autoestima disminuyó al punto de no verme al espejo, me sentía incómoda, mal y me sentía fea…

Nuevamente las mágicas preguntas que me ayudaron a aceptar mis defectos físicos vinieron a mi mente:

  1. ¿Se ve realmente feo este defecto físico que tengo?
  2. ¿Por qué me siento tan mal con esta imperfección?
  3. ¿El defecto tiene solución?
  4. ¿Mis virtudes se opacan por la existencia de ese defecto?

Por supuesto que ese defecto de las venas tenía solución porque era pasajero, solo necesitaba un poco de paciencia. Al tomar conciencia de esto comencé nuevamente a verme al espejo para recordarme que esa imperfección era transitoria y se iba a corregir.


Para aceptar tus defectos físicos esto te ayudará:

Ejercita tu aceptación mirándote al espejo y describe lo que ves y lo que sientes.

Si los comentarios son positivos (me gusto, me siento bien, estoy segura con lo que veo) ¡enhorabuena! Pero si sucede todo lo contrario, entonces hazte las preguntas mágicas y corrige de inmediato tu forma de pensar y en el cómo te ves a ti mismo.

¿Cirugía plástica?

¡Ah! ¿Pudiste corregir el defecto físico con cirugía? ¡Pues excelente! Que no realizaste ninguna operación para modificar esa imperfección, igualmente ¡maravilloso!

Es totalmente válido poder corregir tus defectos físicos, aquí lo importante es amarse, aceptarse y aprobarse. Tras hacerte la operación sé cuidadoso a la adicción a la cirugía, evita sufrir del trastorno dimórfico corporal (TDC) (anteriormente conocido como dismorfofobia).

Aceptar tus defectos físicos es la llave maestra de tu verdadero poder interno, si no comprendes la importancia de esa fuerza interior no valdrá cirugía alguna para que te haga sentir mejor contigo mismo.

Tú eres impresionante, eres hermoso, eres único. 

😉

¿Te ha gustado el post?

Upvote
7 points
Downvote
Participante

Escrito por Paola Rodríguez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Oficio de bartender para emigrar

6 Útiles Oficios que Aprender Antes de Emigrar

ser una persona interesante

Cómo Ser Interesante